Boca Juniors sufrió un duro revés en el mercado de pases: se cayó la llegada de Marino Hinestroza, el extremo colombiano que era prioridad para Juan Román Riquelme. Tras una negociación extensa con Atlético Nacional, que incluyó avances, retrocesos y versiones cruzadas, el futbolista finalmente jugará en Vasco da Gama, que se impuso con una oferta superior: seis millones de dólares más el 20% de una futura venta.
El Xeneize había enviado un correo confirmando el cumplimiento de las condiciones pactadas y contaba con la voluntad del jugador, pero el club colombiano cambió su postura a último momento, inclinando la balanza hacia el fútbol brasileño. La noticia cayó como un baldazo de agua fría en Brandsen 805, donde ya se preparaban para la firma del contrato.
Con el mercado cerca del cierre y sin margen para reactivar la operación ni cerrar nuevas incorporaciones, Boca quedó sin refuerzos y con un frente de ataque diezmado. Miguel Merentiel sufrió un desgarro ante Olimpia y estará al menos tres semanas fuera, mientras que Edinson Cavani arrastra una lumbalgia y Milton Giménez padece una pubalgia.
El malestar no tardó en llegar. Rolando “El Flaco” Schiavi fue contundente: “Es rarísimo, me parece una locura que no se haya traído ningún jugador. Tenés jugadores que no juegan hace dos años, hay que hacer recambio y traer frescura”. También apuntó a la exigencia que implica disputar la Copa Libertadores: “Estamos todos esperando que Boca sea campeón hace años”.
La dirigencia, con Riquelme a la cabeza, deberá ahora afrontar un semestre cargado de competencia con un plantel corto y golpeado por las lesiones, en medio de un clima de creciente inquietud entre los hinchas.
Puedo armarte un análisis del plantel actual de Boca con foco en las alternativas ofensivas disponibles para el primer semestre.







