Testigo clave es una mujer de 45 años que estaba con él al momento del desenlace. El hombre se había hecho conocido por una polémica al idear una escultura al santo pagano, en abril pasado.
El «padre» de la gigantesca imagen de San La Muerte falleció ayer en La Banda y al cierre de esta edición, los médicos no liberaban el cuerpo, en medio de una usina de rumores aludiendo la tragedia a la presencia activa de una mujer ‘de 45 años que estaba con él al momento del fatal desenlace.
Se llamaba Daniel Oscar Quinteros y tenía 58 años. Después de una década y media de protagonizar crónicas en incidentes con campos en el interior santiagueño, a fines de abril adquirió notoriedad al financiar la construcción de una escultura -de 13 metros- en honor al «santo» pagano San La Muerte.

El escenario elegido fue el paraje La Bajada, en La Banda, en el corazón de un predio con numerosos lotes en venta, cuya irrupción bajó puntos a la demanda, subrayaron muy por debajo los propietarios y vendedores.
¿Quién es san La Muerte? No es de la Iglesia Católica, aún con muchos devotos especialmente en el Norte y Litoral argentino, como también en Paraguay; también con fuerte presencia en Corrientes, Chaco, Misiones y Formosa.
En tanto, sus entusiastas devotos sostienen que el fuerte de San La Muerte se sustenta en promesas por trabajo, el hallazgo de cosas perdidas, el amor, venganza, un desaire, una afrenta y una suma de sentimientos quizá no tan confesables.
Pero volviendo al misterioso deceso de Quinteros, se sabe que falleció ayer a la tarde en jurisdicción de la Seccional 56, en una casa del Bº Ampliación 25 de Mayo. Los funcionarios deslizaron que pereció de un ataque cardíaco, mientras se encontraba con una mujer. «Hemos ordenado una autopsia», señaló lacónicamente la fiscal de turno, Ximena Jerez.

¿Por fuera, trascendió que cerca de las 23, los médicos no liberaban al cuerpo, trabajaban en una pericia externa que precederá a la autopsia, a cargo de los forenses, a realizarse en las primeras horas de este miércoles.
Los expertos trabajaban en los objetos que rodeaban a la pareja, en los celulares y en lo que habría consumido, tal cual lo dispone el protocolo. Mientras, la familia de Quinteros aguardaba, expectante, a fin de iniciar los trámites de velorio y sepultura, desconociendo que la Fiscalía delineaba una autopsia a cargo de forenses del Poder Judicial.
La Justicia busca develar las causas del triste fin de Quinteros. Esto es, si se trató de un problema ya subyacente, se trató de un desenlace natural, o bien resultante de factores externos, o ingesta de algún alimento, bebida, o medicamento.
En forma simultánea, los policías interrogaban a la acompañante, testigo vital para aportar las piezas importante del rompecabezas difuso.
Mujer de 45 años, en una casa del Bº 25 de Mayo Ampliación
Los investigadores señalaron al cierre que la testigo clave es una mujer de 45 años, cuyo testimonio tomaban los policías a requerimiento de la fiscal Ximena Jerez (foto).

En la tarde, Quinteros se habría descompensado mientras permanecía en una vivienda del Bº 25 de Mayo Ampliación, epicentro de una investigación exhaustiva entre la tarde y la noche.
En vida, al irrumpir la figura dominante de San La Muerte, Quinteros se definió como «hijo de Dios y creyente del amor de Jesucristo, el Gauchito Gil y San La Muerte». Persuasivo, dejó en claro: «Yo soy fiel en los milagros y no me meto con ninguna religión». «Soy católico y creo en los milagros del santo pagano»… «Creo en la sanación y liberación de Dios», acotó.
Más en profundidad, manifestó que hace 35 años «que soy devoto del Gauchito Gil. Y si está el Gaucho, está San La Muerte».
Según relató, todo comenzó a partir de una promesa realizada por la salud de un sobrino que atravesaba un delicado cuadro cuando era niño. «Era piel y hueso. Le hice una promesa para que interceda ante Dios y Jesús. Mi sobrino sanó y nunca más se enfermó. Entonces dije: Algún día haré algo para vos», explicó a los periodistas.
El futuro ya llegó
Mientras, la muerte de Quinteros abrió anoche un abanico de trascendidos. La escultura fue edificada en un predio de pocas hectáreas, sobre 8 que Quinteros batalló con una posesión de largos años.
Ya con una resolución fuerte, levantó la escultura, junto a un pequeño santuario en que San La Muerte convive con la imagen de Gauchito Gil. Ahora, los abogados analizarán los alcances de la resolución y quién ejercerá la posesión.







