El clan narco que asesinó al policía tucumano Rodolfo Arnaldo Manfredi tenía control sobre una parte de Villa Banana en Rosario. Este grupo, encabezado por el clan Muñoz, dominaba el área mediante la violencia extrema para mantener el control sobre los vecinos.
El asesinato de Manfredi ocurrió el 12 de junio de 2026, cuando policías federales fueron emboscados en la zona de Gutenberg y 27 de Febrero. En el ataque, Manfredi recibió tres disparos en la espalda y murió, mientras que su compañero Emilio Gómez Villafañe quedó gravemente herido y el tercer policía, Ricardo Barrios Zabala, logró escapar ileso.
La investigación revela que el grupo narco interrumpía el tráfico en su territorio cuando fraccionaban cocaína, exhibiendo un poder absoluto ante la falta del Estado. Castigaban severamente a quienes desobedecían sus órdenes, como el caso de un vecino al que le cortaron un dedo por negarse a vender drogas. La zona de 27 de Febrero y Gutenberg era un hotspot para la venta y almacenamiento de drogas y armas, y allí se organizó la respuesta violenta contra los policías.

Testimonios indican que, tras la detención del jefe narco previo, Dalmacio Saravia, el poder en el barrio pasó a Eduardo Rodolfo Muñoz y su familia. Los vecinos, temerosos de represalias, declararon que la banda amenazaba a familias para tomar sus casas y obligaba a algunos a trabajar para ellos. Eduardo Muñoz es considerado el organizador actual del grupo y se encuentra prófugo.
Luis Miguel Muñoz, quien fue arrestado y acusado por el ataque, era responsable de proteger los puntos de venta de drogas. Otro acusado, Mario Ezequiel Peralta, robó el celular y arma de Manfredi tras el ataque para entregarlos a un miembro del clan.
Las cámaras de seguridad y testimonios reconstruyeron la emboscada. Los policías fueron rodeados tan pronto como fueron reconocidos, lo que llevó a los disparos. Manfredi fue encontrado muerto en la acera, mientras que Gómez Villafañe fue llevado de emergencia al hospital. La investigación continúa abierta y Eduardo Rodolfo Muñoz sigue prófugo.







