El juvenil Tomás Aranda, de 19 años, sufrió una fractura de peroné durante el entrenamiento de esta mañana en el predio de Ezeiza y deberá ser operado.
La lesión se produjo cuando el futbolista realizó uno de sus habituales cambios de dirección y el botín quedó clavado en el césped. En un primer momento se pensó que podía tratarse de un esguince, pero los estudios confirmaron una lesión ósea que encendió todas las alarmas en el mundo Boca.

El juvenil tendrá por delante una larga recuperación y, aunque todavía no hay un plazo oficial, existe preocupación por la posibilidad de que permanezca varios meses fuera de las canchas, incluso hasta 2027.
Una baja muy sensible para el Xeneize, que pierde a una de sus jóvenes promesas justo cuando comenzaba a ganar protagonismo.






