La cirugía ocular que casi todos necesitaremos antes de los 70 años: claves y señales para actuar a tiempo

La pérdida de visión por cataratas

es una condición que alcanza a la enorme mayoría de las personas con el paso de los años. Según la OMS, afectan a más de 94 millones de personas en el mundo y representan la principal causa de ceguera evitable. Se trata de la opacificación y endurecimiento del cristalino —el lente natural del ojo—, un proceso lento que suele pasar desapercibido en sus etapas iniciales.

Señales de alerta principales

  • Visión borrosa, nublada o con colores apagados.
  • Dificultad para ver de noche o con poca luz.
  • Encaprichamiento o deslumbramiento frente a luces (como faros de autos).
  • Aparición de halos alrededor de los focos de luz.
  • Necesidad de cambiar frecuentemente la receta de los anteojos.

Intervención rápida y tipos de lentes

A diferencia del pasado, hoy no se aconseja esperar a que la catarata «madure». La cirugía dura entre 15 y 20 minutos, requiere una incisión mínima y permite retomar la rutina normal en 24 horas. Durante el procedimiento se reemplaza el cristalino por un lente intraocular:

  • Monofocales: Corrigen la visión de lejos (requieren uso de anteojos para lectura).
  • Multifocales: Permiten ver con claridad a diferentes distancias y reducen la dependencia de anteojos.
  • Tóricos: Diseñados para corregir el astigmatismo.

Los especialistas enfatizan la importancia de realizar controles oftalmológicos anuales para detectar a tiempo la afección y evitar un deterioro progresivo en la calidad de vida.

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