La industria textil atraviesa una severa contracción productiva y laboral. En los primeros siete meses de 2026, la actividad del sector registró una caída acumulada del 22,6% en comparación con el mismo período del año anterior, un deterioro sensiblemente mayor al del promedio de la industria general. El segmento más afectado por esta contracción fue el de tejidos y acabados, que sufrió un retroceso del 35,1%.
El impacto en el nivel de actividad repercutió de manera directa en los indicadores de empleo y capacidad productiva. Desde diciembre de 2023, la cadena que abarca textil, confección, cuero y calzado perdió 28.322 puestos de trabajo formales, alcanzando en junio un total de 92.531 empleos. A su vez, la utilización de la capacidad instalada descendió al 45,3%, operando más de 12 puntos por debajo del promedio industrial.
La retracción del sector también se manifiesta en el cierre de establecimientos y la reducción de las inversiones. En el transcurso de un año se perdieron 517 unidades productivas entre confección y textil, elevando a 770 la cifra total de establecimientos cerrados desde fines de 2023. En paralelo, la importación de maquinaria textil cayó un 31,2% interanual en los primeros ocho meses del año, reflejando un escenario de estancamiento productivo sin señales de recuperación en el corto plazo.







