El Congreso paraguayo destituyó al presidente Santiago Peña en un juicio político exprés impulsado tras el grave escándalo financiero de Ueno Bank, cuyo colapso dejó a cerca de tres millones de ahorristas sin acceso a sus depósitos. Pese a haber presentado su renuncia un día antes —la cual no fue aceptada por el Parlamento—, el Senado declaró culpable al mandatario por unanimidad con 44 votos.
Tras la resolución parlamentaria, el vicepresidente Pedro Alliana juró esa misma noche como nuevo presidente del país. En paralelo, el Ministerio Público ordenó la detención domiciliaria de Peña y dispuso el arresto del expresidente del Banco Central, Carlos Dagoberto Carvallo, mientras la Fiscalía General abrió múltiples causas penales para investigar la presunta colocación irregular de fondos públicos en la entidad bancaria.







