La separación entre Nicolás Vázquez y Gimena Accardi tras dieciocho años de relación generó gran repercusión en el mundo del espectáculo. Lo que inicialmente se presentó como un distanciamiento consensuado, comenzó a adquirir nuevas dimensiones con la aparición de versiones que apuntan a terceros y a una dolorosa conversación entre los protagonistas.
La información más resonante fue difundida por Ximena Capristo, quien participó en el ciclo conducido por Yanina Latorre, donde aseguró haber accedido a datos “de adentro” que explicarían el verdadero motivo del quiebre. Según Capristo, una “fuerte tensión” entre Vázquez y la actriz Dai Fernández, durante el reemplazo de esta última en la obra Tootsie, habría sido el desencadenante de la crisis de pareja.
Capristo detalló: “Durante ese reemplazo flashearon. Se notaba una tensión sexual que trascendía el escenario”. La situación llegó a tal punto que, según la panelista, Vázquez se sinceró con Accardi: “Le dijo que no era una simple calentura, que no la quería lastimar”. Esta frase habría sido la que marcó el inicio del fin de la relación.
Horas antes de esta revelación, el propio Nico Vázquez había abordado públicamente las versiones de un supuesto affaire, asegurando que con Fernández solo mantiene un “vínculo amistoso”. No obstante, reconoció el deterioro emocional que venía sintiendo: “Tenía que dejar de hacerme el boludo, tengo que sanar muchas cosas. Nos fuimos alejando”.
En sus declaraciones, el actor explicó que ambos intentaron preservar la relación: “Hicimos muchos viajes, intentamos todo”, pero finalmente admitió: “Llegó un momento en el que algo no estaba funcionando. Es una mierda”.
Las palabras de Capristo, sumadas a la confesión del propio actor, ofrecen una mirada más compleja y emocional sobre una separación que, lejos de ser simple, estaría marcada por el desgaste, la sinceridad brutal y la aparición de sentimientos que involucrarían a una tercera persona.
