El impacto de la crisis en la mesa de los trabajadores: seis de cada diez reducen o saltean comidas por falta de dinero

Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló que la caída del poder adquisitivo ya tiene un impacto directo en la alimentación de los trabajadores: seis de cada diez asalariados reconocen que se saltean comidas durante su jornada laboral por razones económicas.

El dato surge de la Encuesta sobre la Alimentación de los Trabajadores Asalariados, realizada sobre 1.171 trabajadores de distintas ciudades del país, que analiza los hábitos alimentarios y las condiciones sociales y laborales que influyen en la posibilidad de sostener una dieta adecuada durante la jornada de trabajo.

Privaciones alimentarias en aumento

Según el estudio, el 46,7% de los trabajadores afirmó que ocasionalmente se saltea comidas por motivos económicos, mientras que un 14,4% lo hace de manera habitual.

La situación resulta aún más preocupante entre los jóvenes: el 70,7% de los trabajadores de entre 18 y 29 años asegura que omite comidas durante su jornada laboral debido a la falta de recursos.

El informe también advierte que las dificultades económicas afectan la calidad nutricional de la alimentación. En ese sentido, el 78,5% de los trabajadores indicó que opta por alimentos de menor valor nutritivo por cuestiones de costo. Entre quienes perciben ingresos de hasta $800.000 mensuales, esa proporción asciende al 86,7%.

En términos generales, más de la mitad de los asalariados (56%) enfrenta ambas problemáticas al mismo tiempo: reducir la cantidad de comidas y elegir alimentos menos nutritivos.

Diferencias por edad, género e ingresos

El fenómeno también presenta brechas según distintos factores sociales. Las dificultades afectan más a las mujeres (60,1%) que a los hombres (53,3%), a los trabajadores jóvenes (66,8%) en comparación con los mayores de 60 años (44,5%) y a quienes perciben salarios más bajos (68,8%) frente a los de ingresos más altos (31,6%).

El relevamiento también analizó los hábitos de alimentación durante el horario laboral. Aunque el 22,6% asegura que suele no comer durante la jornada, ese porcentaje asciende al 50,1% en la región del NEA.

Dónde y cómo comen los trabajadores

En relación con los espacios disponibles para alimentarse, el 41,5% de los trabajadores almuerza en su escritorio o puesto de trabajo, mientras que el 38,9% utiliza el comedor de la empresa.

El estudio señala que seis de cada diez trabajadores optan por el comedor cuando ese espacio existe, aunque casi la mitad (47,6%) elige comer en su puesto cuando solo dispone de equipamiento básico como microondas o heladera.

Otros trabajadores recurren a alternativas externas: el 9% come en espacios públicos, el 7% en bares o restaurantes y apenas el 3,6% regresa a su domicilio para almorzar.

La comida también representa un momento de interacción social en el ámbito laboral: el 61,9% de quienes se alimentan durante la jornada lo hace junto a compañeros de trabajo, mientras que el 32,3% prefiere hacerlo en soledad.

Tiempo y costo de las comidas

En cuanto a las pausas laborales, el 51% de los trabajadores asegura contar siempre con un tiempo destinado a comer, aunque un 26% reconoce que tiene dificultades para detener sus tareas y aprovechar ese momento.

Respecto al gasto diario en alimentación, el 36,1% indicó que destina menos de $5.000 por comida, mientras que el 43,9% gasta entre $5.000 y $10.000. En tanto, un 12% llega a invertir hasta $20.000 diarios y el 8% supera ese monto.

La encuesta fue realizada por la UCA en conjunto con la empresa Edenred, vinculada históricamente a los sistemas de vales alimentarios. El debate sobre los beneficios vinculados a la alimentación volvió a instalarse recientemente en el marco de la reforma laboral, que incorporó como beneficios sociales los servicios de comedor y alimentación para los trabajadores dentro del establecimiento o en locales gastronómicos cercanos.

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