El líder chavista enfrentará cargos por liderar el “Cartel de los Soles” y por vínculos con las FARC. Fue trasladado a EE.UU. tras una operación militar.
Nicolás Maduro enfrentará a la justicia federal de Estados Unidos tras ser capturado por el Ejército norteamericano en la madrugada de este sábado. El líder chavista es acusado de liderar el “Cartel de los Soles”, una organización que fue incluida por el gobierno de Donald Trump en la lista de grupos narcoterroristas.
Entre las acusaciones figuran conspiración para narcotráfico internacional, narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a territorio estadounidense y vínculos con organizaciones armadas, como las FARC, para emplear el narcotráfico con fines políticos.
Según informó el senador republicano Mike Lee tras mantener una conversación con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, Nicolás Maduro fue capturado por Estados Unidos y enfrentará un juicio penal en territorio estadounidense. Según Lee, Rubio indicó además que, tras la detención, no se prevén nuevas acciones militares en el país.
El funcionario estadounidense mencionó meses atrás que Maduro era considerado por Estados Unidos como “fugitivo de la justicia norteamericana” y “narcoterrorista”. En ese sentido, sostuvo que el recientemente capturado no era “ni líder legítimo, ni jefe de Estado” en Venezuela. Señaló que un gran jurado en el estado de Nueva York lo encausó por delitos de narcotráfico y terrorismo.
“Nicolás Maduro es un narcotraficante y es un terrorista narco, y no lo digo yo, lo dice un gran jurado en el estado de Nueva York”, afirmó Rubio en rueda de prensa y sumó que “no es un gobierno, ni un régimen político”, sino “una organización terrorista de crimen organizado que se ha apoderado de un territorio nacional”, en referencia al aparato estatal venezolano.
Estados Unidos duplicó el 7 de agosto la recompensa por información que llevara a la captura o condena de Nicolás Maduro, elevándola a 50 millones de dólares. La medida, comunicada por el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia, formó parte de una estrategia de presión internacional contra el régimen venezolano, y su líder, acusado de violar leyes federales de narcóticos y de encabezar una organización criminal transnacional.

El titular del Departamento de Estado también había marcado en una rueda de prensa de fin de año la mirada del país norteamericano sobre Maduro y sus núcleo político: “Tenemos a un régimen ilegítimo que coopera abiertamente con terroristas que amenazan la seguridad de Estados Unidos”.
Rubio añadió que existen “entidades dedicadas al narcotráfico que operan abiertamente y con la cooperación del régimen de Maduro para mandar drogas como cocaína a Estados Unidos a través del Caribe, creando una situación muy grave de seguridad en muchísimos países”.
El embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, también catalogó a la dictadura que mantuvo su poder en el país durante décadas: “Los Estados Unidos no reconocemos a Nicolás Maduro ni a sus secuaces como gobierno legítimo de Venezuela. Maduro es un fugitivo de la justicia estadounidense y es el jefe del Cartel de los Soles”, declaró. A su vez, afirmó que existen pruebas internacionales de que las elecciones fueron manipuladas por el chavismo.







