La emblemática textil marplatense Textilana, propietaria de la marca Mauro Sergio, atraviesa su peor momento histórico.
La historia de Mauro Sergio es sobre una empresa que durante décadas estableció una infraestructura industrial en Mar del Plata, incluyendo hilandería, tejido, tintorería y confección, convirtiéndose en uno de los mayores fabricantes de sweaters y prendas de punto en Argentina. Sin embargo, la empresa enfrenta una crisis significativa, al anunciar su concurso preventivo el 26 de marzo, situación que ha empeorado desde entonces.
Los balances financieros de la compañía muestran un deterioro que comenzó antes del concurso. En el año que terminó el 30 de septiembre de 2025, Textilana reportó ventas de $13.956 millones, un 20% menos que el año anterior. Además, las ventas físicas cayeron un 3,1% en 2024 y un 22,4% en 2025, llevando a una pérdida de cerca de $650 millones, tras haber obtenido ganancias de $223 millones anteriormente.
Esto tuvo un impacto inmediato en los trabajadores. Entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, se suspendieron a 175 empleados, que recibieron el 78% de sus salarios. Sin embargo, no hubo más suspensiones ni despidos desde el concurso, aunque la producción es casi inexistente. Desde el inicio de 2026, entre 40 y 50 empleados han dejado la empresa, que ha visto disminuir su planta de más de 800 empleados en 2008 a solo 200.
La crisis de Textilana refleja una problemática más amplia en la industria textil argentina, que ha sufrido una caída del 33% en producción en febrero de 2026 y la pérdida de más de 20.700 empleos registrados. Las importaciones de ropa, impulsadas por plataformas como Shein y Temu, han aumentado un 185% en 2025, dificultando la competencia con productos de bajo costo. Luciano Galfione, presidente de la Fundación Pro Tejer, y el delegado Galván coinciden en que la desindustrialización está afectando el empleo en el país.
La incertidumbre sobre la capacidad de Mauro Sergio para reestructurar su deuda y el futuro de su modelo de negocio persiste, existiendo preocupaciones de que podría transformarse en un simple distribuidor de prendas importadas, abandonando su legado de producción nacional.







