La llegada de la medianoche de Navidad es considerada por muchas tradiciones como un momento clave para la manifestación de deseos y el inicio de un nuevo ciclo. En ese marco, el ritual del laurel se presenta como una práctica sencilla y cargada de simbolismo, heredada de culturas milenarias, para atraer éxito, claridad y prosperidad durante el año 2026.
El laurel, una planta habitual en la cocina cotidiana, fue desde la Grecia clásica un emblema de victoria, reconocimiento y protección. Asociado al dios Apolo, representaba la luz, la profecía y el triunfo personal, valores que hoy siguen vigentes en distintos rituales contemporáneos.
Según esta tradición, escribir intenciones en hojas de laurel y luego quemarlas simboliza liberar los deseos al universo, con confianza y gratitud, potenciando su concreción en el nuevo ciclo que comienza.
Cómo realizar el ritual del laurel en Navidad
El ritual puede llevarse a cabo durante la medianoche del 24 de diciembre o a lo largo del 25 de diciembre. Se recomienda elegir un espacio tranquilo, propicio para la concentración y la reflexión personal.
Materiales necesarios:
• Tres hojas de laurel
• Una lapicera
• Una vela (de cualquier color)
• Fósforos
Paso a paso:
Antes de comenzar, es importante tomarse unos minutos para relajarse y enfocar la mente. Luego, se enciende la vela utilizando fósforos, evitando encendedores, para mantener el carácter simbólico del fuego.
A continuación, se deben pensar con claridad tres deseos concretos para el 2026. Cada intención debe ser específica y formulada desde una posición positiva, como si ya se hubiese cumplido.
Se escribe un deseo en cada hoja de laurel, sellando la intención con plena conciencia. Luego, se queman las hojas una por una con la llama de la vela, permitiendo que el fuego simbolice la liberación de esos deseos.
Finalmente, los restos pueden enterrarse en una maceta o dejarse llevar por el viento, cerrando el ritual.
El significado espiritual del laurel
Desde la antigüedad hasta la actualidad, el laurel ha sido considerado un símbolo de logro personal, fortaleza interior y apertura de caminos. En los rituales modernos, su uso está asociado a la manifestación consciente y al cierre de etapas, especialmente en fechas cargadas de sentido como la Navidad.
Realizar este ritual en estas fechas refuerza la intención de iniciar el año 2026 con claridad, confianza y una energía renovada orientada al crecimiento personal.







