Este 5 de julio, San Fernando del Valle de Catamarca celebra un nuevo aniversario de su fundación, ocurrida el mismo día del año 1683 de la mano del entonces gobernador de Tucumán, Fernando de Mendoza y Mate de Luna.
El proceso fundacional no fue simple ni inmediato. Mate de Luna había llegado a la región el 30 de mayo de ese año, junto a su secretario Tomás de Salas, con el objetivo de dar cumplimiento a una Real Cédula que ordenaba trasladar y refundar la ciudad. El 16 de junio convocó a 22 de los principales vecinos de la Población del Valle, en Las Chacras, para definir junto a ellos el mejor lugar donde establecer la nueva ciudad.
Si bien todos coincidían en la necesidad de unificar la población, no había acuerdo sobre el sitio exacto. Fue el propio gobernador quien tomó la decisión final: eligió una zona en la margen opuesta del río, a la que consideró un «paraje capaz, hermoso y seguro de toda inundación».
Así, el 5 de julio de 1683, Mate de Luna —acompañado por el vicario Nicolás de Herrera, fray Jacinto de Valladares, los integrantes del Cabildo y numerosos vecinos— plantó el Palo de Justicia, símbolo de la jurisdicción de la nueva ciudad, y fundó oficialmente San Fernando del Valle de Catamarca.
El nombre elegido combinó dos tradiciones: San Fernando, en honor al santo del día, y Catamarca, voz de origen quechua. De esta manera, la ciudad quedó ligada tanto a la herencia hispánica como a la identidad indígena de la región.
San Fernando del Valle de Catamarca tuvo la particularidad de ser la única ciudad colonial fundada por disposición directa de una Real Cédula, y también la única en la que primero se constituyó el Cabildo y recién después se realizó la traza urbana y se plantó el símbolo fundacional.
343 años después, la capital catamarqueña conserva viva la memoria de aquel 5 de julio que marcó el inicio de su historia.







