Una grave tragedia ferroviaria sacudió este lunes al sur de España, donde al menos 40 personas murieron y decenas resultaron gravemente heridas tras el choque y descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en la provincia de Córdoba, según informaron medios locales y fuentes oficiales.
El siniestro ocurrió a la altura de la localidad de Adamuz, cuando una formación de la empresa privada Iryo, que cubría el trayecto Málaga–Madrid, descarriló e invadió la vía contigua por la que circulaba un tren Renfe Alvia que viajaba de Madrid a Huelva. Como consecuencia del impacto, ambas formaciones terminaron fuera de las vías.
De acuerdo con los primeros reportes, los últimos vagones del tren de Iryo fueron los que descarrilaron y colisionaron con la otra formación, provocando una escena de extrema gravedad, con pasajeros atrapados entre hierros retorcidos. En el lugar trabajan intensamente dotaciones de bomberos, ambulancias, personal policial y equipos especializados de rescate.
“Los vagones están completamente retorcidos, con personas dentro. Son labores muy complejas y duras”, expresó Francisco Carmona, jefe de bomberos de Córdoba, en declaraciones a la televisión pública TVE.
Según informó la empresa Iryo, 317 personas viajaban en esa formación al momento del accidente. Testigos relataron que el impacto se sintió como un “terremoto” y que varios pasajeros utilizaron martillos de emergencia para romper ventanillas y poder salir de los vagones dañados.
Por su parte, la empresa estatal Adif confirmó la interrupción total del servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, mientras continúan las tareas de rescate y se avanza en la investigación para determinar las causas del trágico episodio.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, expresó su preocupación por el hecho y aseguró que el Ejecutivo trabaja de manera coordinada con las autoridades locales para asistir a las víctimas y sus familias. En tanto, el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, confirmaron el envío de recursos y apoyo logístico a la zona afectada.
En la estación madrileña de Atocha se desplegaron equipos de asistencia psicológica para acompañar a los familiares de los pasajeros, mientras hospitales de distintas regiones permanecen en alerta ante la magnitud de una de las peores tragedias ferroviarias de los últimos años en España.







