Edmundo Ramos, un ingeniero de Córdoba, ha viajado con su auto que funciona con basura hasta Brasil. Anunció su llegada a Prudentópolis, después de recorrer 1,700 km, primero en Argentina y luego 400 km en Brasil. Este no es su primer viaje; en 2022, pasó por Mendoza como parte de una travesía para unir La Quiaca con Ushuaia, llamando la atención por su innovador vehículo que utiliza residuos orgánicos como combustible.

Su auto no usa gasolina ni GNC, sino que transforma restos de poda y desechos vegetales en gas combustible a través de un gasificador. En su viaje, necesita aproximadamente 15 kilos de residuos para recorrer 100 km. Ramos, que ha trabajado en este proyecto por más de 15 años, quiere crear alternativas a los combustibles fósiles, ya que considera que «el petróleo no es infinito» mientras que «la basura sobra».

Además de su aspecto técnico, lo más destacado es que no busca patentar su invento para uso comercial. Comparte planos y procesos para que otros puedan replicarlo. Depende de comunidades y personas que le proporcionan residuos orgánicos para seguir su viaje, creando una experiencia colectiva.
Durante su viaje a Brasil, tuvo problemas con su copiloto, quien resultó no saber manejar ni tener licencia. Esto lo llevó a continuar su travesía solo. A sus casi 70 años, Ramos elige seguir viajando no por comodidad, sino para demostrar que hay formas alternativas de viajar. Su auto tiene una autonomía de hasta 500 km por carga, aunque realiza paradas más cortas para asegurar el abastecimiento de residuos. En Brasil, busca seguir mostrando que se puede repensar el uso de la energía con recursos cotidianos y no tiene una fecha definida para regresar, ya que su camino depende de su auto y de la gente que encuentra.







