La hermana del condenado y otro sacerdote tuvieron un rol clave para que accediera a la medida de domiciliaria por razones sanitarias. La condena a 15 años está firme.
El sacerdote catamarqueño Renato Rasgido, condenado a 15 años de prisión por abuso sexual agravado, fue trasladado al Servicio Penitenciario Provincial (SPP) de Miraflores, en el departamento Capayán, luego de que madres y padres de alumnos de un colegio católico cercano reclamaran públicamente por su presencia en la Casa Parroquial de la Iglesia Santa Rosa de Lima, ubicada en la calle Rojas, en pleno centro de la ciudad Capital de Catamarca.
La medida de domiciliaria
El 12 de junio, el juez de Ejecución Penal N° 2, Eugenio Joaquín Acs Acuña, autorizó una «internación/prisión domiciliaria» de carácter «provisorio, excepcional y estrictamente sanitario», fundamentada en el complejo estado de salud del condenado.
Días antes, el 8 de junio, una trabajadora social del equipo interdisciplinario de los Juzgados de Ejecución Penal realizó un informe socioambiental del inmueble. El relevamiento indicó que la vivienda reunía condiciones habitacionales básicas adecuadas, aunque también identificó factores de riesgo que no podían ignorarse: la cercanía física entre la residencia y las instalaciones parroquiales —donde se desarrollan actividades con adultos y menores de edad— y la existencia de una comunicación interna entre el inmueble y el predio de la iglesia.
El rol de la hermana y del otro sacerdote
La intervención de dos personas resultó determinante para que el juez autorizara la medida. Por un lado, la hermana de Rasgido —designada por el magistrado como tutora del condenado— fue caracterizada en los considerandos como su «principal referente afectiva, de apoyo y de acompañamiento», y quien sostuvo que la Casa Parroquial constituía la única opción habitacional disponible. Por otro lado, el sacerdote Julio Alberto Quiroga del Pino, responsable de esa residencia, asumió formalmente compromisos ante la Justicia: controlar y restringir el acceso al domicilio, impedir el ingreso de menores de edad, ejercer supervisión permanente y, de ser necesario, clausurar la comunicación interna entre la vivienda y las instalaciones del templo.
Acs Acuña consideró que esos compromisos atenuaban los factores de riesgo identificados en el informe socioambiental.
El magistrado aclaró en su resolución que el pedido formal de prisión domiciliaria presentado por Rasgido aún continuaba en trámite y no se encontraba en condiciones de ser resuelto de manera definitiva.
El traslado
El último jueves, ante los reclamos de familias cuyos hijos concurren a un establecimiento educativo de gestión católica próximo a la Casa Parroquial, se ordenó el traslado de Rasgido al SPP de Miraflores.
Una condena firme
El 3 de abril de 2024, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación halló culpable a Rasgido en dos hechos de abuso sexual simple y dos hechos de abuso sexual con acceso carnal, ambos agravados por la condición de ministro de culto del imputado, e impuso una pena de 15 años de prisión. El tribunal mantuvo su libertad hasta que el fallo quedara firme, lo que ocurrió en mayo de 2025, cuando la Sala Penal de la Corte de Justicia de Catamarca confirmó la sentencia de Cámara y rechazó el recurso extraordinario federal.
El posterior intento de plantear una queja ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación tampoco prosperó.
Rasgido es el primer sacerdote denunciado por abuso sexual eclesiástico en la provincia. La denuncia fue radicada en marzo de 2014 en Andalgalá, impulsada por la madre de un adolescente víctima. Según los fundamentos de la condena, el sacerdote utilizó su condición religiosa para manipular deliberadamente al joven mediante regalos y ayudas económicas, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad, y recurrió a la violencia y amenazas ante su resistencia.







