El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) presentó una actualización del mapa de peligrosidad sísmica de la Argentina, elaborada a partir de registros de actividad sísmica que abarcan más de cinco siglos.

La red de monitoreo
El organismo cuenta con 50 sismógrafos y 100 acelerógrafos instalados en distintos puntos del país, a los que se suman las instalaciones de monitoreo de universidades nacionales. Estos instrumentos permiten medir las aceleraciones del suelo y determinar el nivel de sismicidad de cada zona.
Qué información aporta el nuevo mapa
La actualización incluye datos sobre la magnitud máxima, la profundidad y la influencia de las distintas zonas sísmicamente activas del territorio argentino. Esta información resulta clave para los cálculos que exigen los códigos de construcción utilizados por la ingeniería de estructuras.
Una actualización demorada
Aunque se recomienda revisar este tipo de mapas cada 5 a 10 años, en este caso pasaron 40 años desde la última actualización. Gracias a los avances científicos y tecnológicos registrados en las últimas décadas, el nuevo relevamiento arrojó diferencias significativas respecto del mapa anterior, particularmente en las provincias de Santiago del Estero y Santa Cruz.







