Bunge cierra su planta en Campana: deja de producir compuestos químicos y despide a 110 trabajadores

El sector agroindustrial atraviesa un momento de fuerte impacto tras confirmarse que el gigante global del agro Bunge decidió cerrar su planta de producción de amoníaco y tiosulfato de amonio ubicada en la localidad bonaerense de Campana. La medida conlleva la desvinculación de 110 empleados y pone fin a la fabricación local de estos insumos esenciales para la actividad agropecuaria.

De acuerdo con la información institucional, la decisión se adoptó luego de un riguroso proceso de evaluación operativa y comercial. Entre los motivos determinantes se señalaron las limitaciones tecnológicas y de infraestructura de un complejo industrial con más de 50 años de trayectoria, sumado a los cambios constantes en las condiciones del mercado y en el esquema de abastecimiento de insumos.

Desde la perspectiva productiva, el cese de estas operaciones afecta directamente a dos componentes clave: el amoníaco, fundamental para la industria de fertilizantes, y el tiosulfato de amonio, utilizado en la elaboración de fertilizantes líquidos que aportan nitrógeno y azufre a los suelos, especialmente demandados por cultivos extensivos como el maíz y el trigo en la Argentina.

El acontecimiento genera repercusiones en el mercado dado que Bunge encabeza el ranking de agroexportadores locales —con registros que lideraron las declaraciones de ventas al exterior durante el primer semestre del año según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)— y recientemente había concretado su fusión global con Viterra. Si bien la compañía mantiene una sólida presencia histórica en el país con cerca de 60 instalaciones y unos 4.500 trabajadores, el impacto laboral inmediato recae de manera directa sobre el personal afectado en la planta bonaerense y sus familias.

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