El sector cultural en Colombia encendió las alarmas e inició una serie de movilizaciones sociales tras anunciarse severos recortes presupuestarios y la suspensión de estímulos a las artes. Artistas, estudiantes y trabajadores de la cultura se manifestaron frente al Ministerio de las Culturas en Bogotá para exigir que la búsqueda del equilibrio fiscal no comprometa la producción artística e intelectual del país.
El proyecto de presupuesto impulsado por el Gobierno colombiano contempla una reducción cercana al 29,5% para el Ministerio de las Culturas en 2027, asignando 706.196 millones de pesos colombianos frente a los más de 1,001 billones aprobados para 2026. Esta quita presupuestaria afecta también al Archivo General de la Nación y al Instituto Colombiano de Antropología e Historia. A esto se le suma la suspensión inédita, por primera vez en 27 años, del Programa Nacional de Estímulos, que dejó sin evaluar más de 1.300 propuestas artísticas. Desde el Ejecutivo argumentaron que la crisis responde en parte a una deuda heredada de 185.000 millones de pesos colombianos y anunciaron un primer desembolso de 40.000 millones para regularizar pagos.
Este escenario encuentra un claro reflejo en la Argentina, donde desde 2024 las políticas de reducción del gasto público impulsadas por el gobierno de Javier Milei han impactado fuertemente al sector. Entre las medidas más cuestionadas se destacan la reestructuración del INCAA con la consecuente caída en el fomento cinematográfico y la pérdida de autarquía del Instituto Nacional del Teatro en 2025. Aunque los trasfondos políticos y los esquemas de financiamiento difieren entre ambos países, las protestas exponen una misma tensión regional: el debate sobre el rol del Estado en el sostenimiento de la cultura y el impacto directo que sufren las películas, obras teatrales, libros y archivos cuando se retira el apoyo público.







