Mientras el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, ratificó este jueves en el 16° Foro ABECEB estar «contentos» con los resultados de su gestión, el costo social de sus medidas continúa golpeando con dureza a los trabajadores argentinos.
Bajo la premisa de «quitar del medio» al Estado y profundizar la apertura comercial, el funcionario minimizó el impacto de sus reformas estructurales, defendiendo un modelo basado en el ajuste fiscal estricto y la desregulación total. Lejos del bienestar prometido, las consecuencias de este plan económico se traducen en la pérdida de poder adquisitivo, la precarización laboral y una profundización de la crisis que sufren día a día los sectores populares y la clase trabajadora.
En sintonía con esta postura, el viceministro de Economía, José Luis Daza, insistió en la necesidad de mantener el ajuste para garantizar la estabilidad, dejando en evidencia que el peso de estas políticas recae una vez más sobre los hombros de quienes menos tienen, mientras los funcionarios celebran desde los estrados empresariales.







