El fin de la producción local: Whirlpool pone en venta su planta de Pilar y pasa a un modelo 100% importador

La crisis y los cambios estructurales en la industria manufacturera argentina suman un nuevo capítulo con la salida definitiva de Whirlpool del ámbito productivo nacional. Tras haber bajado las persianas de su fábrica de washing machines en Pilar a finales de 2025, la compañía estadounidense ha puesto formalmente a la venta su complejo industrial de más de 30.000 metros cuadrados, consolidando una transición hacia un esquema puramente comercial basado en la importación.

Este giro estratégico refleja de manera clara la encrucijada que atraviesa el sector industrial en el país:

La planta de Pilar había sido inaugurada en 2022 tras una inversión de US$52 millones, concebida como una plataforma de última generación para abastecer al mercado local y exportar el 70% de su producción a la región, principalmente a Brasil.

A partir de 2024, la combinación entre la contracción del mercado interno, el incremento de la competencia frente a bienes importados y la reestructuración de costos llevó a la empresa a recortar turnos y reducir personal antes de decretar el cierre definitivo de su línea de ensamble.

La atención del mercado local pasó a depender íntegramente de productos finalizados en el exterior —con Brasil como principal proveedor—, eliminando el valor agregado nacional y los puestos de trabajo directos e indirectos asociados a la fabricación.

El caso de Whirlpool evidencia el impacto directo que el actual escenario económico y la apertura comercial ejercen sobre el entramado productivo: inversiones de gran escala que pierden sustentabilidad frente al desplome de la demanda interna y la incapacidad de competir en costos, acelerando el proceso de reprimarización y desindustrialización del país.

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