Escándalo y pase de factura en la DAIA tras el paso de Javier Milei por la ORT

La visita del presidente Javier Milei a la escuela ORT, que dejó un tendal de declaraciones polémicas, profundizó la crisis institucional y provocó un fuerte revuelo interno en la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA). Sectores de la comunidad cuestionan duramente la gestión de su titular, Mauro Berenstein, a quien acusan de haber impuesto unilateralmente el acto con claros objetivos de conveniencia personal y aspiraciones a un cargo oficial.

Lejos de tratarse de una convocatoria institucional consensuada, fuentes comunitarias revelaron a medios de comunicacion.

que la conducción centralizada de la DAIA ignoró por completo a la comisión directiva para garantizar la foto con el mandatario, desatando una ola de malestar entre socios, directivos y padres.

Un acto oficial convertido en mitin político

El paso del jefe de Estado por la histórica institución educativa estuvo marcado por momentos de fuerte tensión y expresiones que generaron el repudio de diversos sectores de la colectividad y del ámbito educativo:

Durante su exposición en el marco de los 90 años de la institución, el mandatario deslizó definiciones económicas y sociales cuestionadas, como afirmar que el capitalismo está inscripto en los Diez Mandamientos.

La exigencia y el llamado a abuchear a los periodistas presentes transformaron una celebración académica en una tribuna de agresión y descalificación pública.

Organizaciones como Sholem Buenos Aires expresaron su rechazo categórico a través de un comunicado titulado «Las escuelas no son tribunas de adoctrinamiento», advirtiendo sobre el uso político de espacios educativos.

Aspiraciones personales y ruptura con la base comunitaria

El profundo rechazo que generó la visita expuso el divorcio entre la cúpula dirigencial de la entidad y sus bases. Las críticas apuntan directamente contra Berenstein:

Dirigentes comunitarios señalaron que la movida responde a una estrategia personal del titular de la entidad para posicionarse y buscar un nombramiento dentro de la estructura del Gobierno nacional.

Las voces críticas recuerdan que la elección de autoridades —que involucra a más de un centenar de instituciones— carece de un canal de votación directa, lo que debilita la legitimidad de decisiones inconsultas de esta magnitud.

El malestar trascendió el plano dirigencial. Deccisiones drásticas por parte de familias enteras, como la anulación de inscripciones a los cursos de ingreso tras el show presidencial, reflejan el repudio generalizado al uso partidario de las instituciones.

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