El impacto de las políticas económicas recientes recayó con extrema dureza sobre los menores de 30 años, marcando un deterioro histórico en el mercado laboral y las condiciones de vida de las nuevas generaciones. Según datos de la consultora Analytica, ocho de cada diez puestos privados registrados que se perdieron en el país correspondieron a personas de menos de 30 años.
Entre marzo de 2023 y el mismo mes de 2026, la masa de jóvenes asalariados formales cayó un 7,9%, triplicando la contracción general del mercado laboral formal. Por su parte, el sector público —foco central de los recortes para equilibrar las cuentas del Estado— redujo un 19,2% los puestos ocupados por personas de entre 18 y 29 años.
De la promesa en las urnas al golpe de la informalidad
En el primer trimestre de 2026, apenas el 38,3% de los ocupados de hasta 29 años tenía un empleo formal, lo que representa una caída de 5,3 puntos porcentuales respecto al año anterior.
Ante la imposibilidad de conseguir un trabajo registrado, el número de cuentapropistas jóvenes creció un 30,6%, aunque esto apenas compensó menos de cuatro de cada diez puestos asalariados perdidos.
La tasa de desocupación en el sector trepó al 15% (frente al 6% de los adultos), ubicando a la Argentina entre los países de la región con mayores dificultades de inserción laboral para las nuevas generaciones.
Endeudamiento, mora y freno a la emancipación
La asfixia de los ingresos reales —que cayeron un 9,1% respecto a 2023 para quienes conservaron un empleo registrado— empujó a una porción masiva de jóvenes a recurrir al crédito como mecanismo de supervivencia financiera.
Hacia mediados de 2026, el 39,1% de los deudores de entre 18 y 30 años registraba algún grado de mora, una problemática potenciada porque nueve de cada diez jóvenes acceden al endeudamiento antes de contar con un empleo formal. En paralelo, el encarecimiento de los servicios públicos vinculados a la vivienda —que pesan el doble en el presupuesto de quienes viven solos— provocó que la proporción de jóvenes de 18 a 29 años en hogares independientes cayera del 26% al 23,3%, alejando definitivamente la posibilidad de alquilar o acceder a la casa propia.







