Durante un acto de cierre de campaña en Río de Janeiro, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, exhibió una remera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”. La escena ocurrió en una recorrida en camioneta ante miles de seguidores, momento en el que recibió la prenda negra con letras blancas, la abrió y la mostró al público con una sonrisa. La tipografía y el diseño remitieron a la icónica pancarta que la Selección Argentina desplegó tras vencer a Inglaterra en el Mundial de 1986.
Este gesto simbólico se dio en el marco de una serie de reclamos del gobierno argentino contra el Reino Unido, focalizados principalmente en la intención de empresas británicas de avanzar con la explotación de recursos hidrocarburíferos en la zona norte del archipiélago, como el proyecto petrolero Sea Lion. Ante esta situación, la diplomacia argentina impulsó recursos de arbitraje internacional para frenar las actividades, medida que fue rechazada por las autoridades británicas.
La posición manifestada en Río de Janeiro ratifica una postura histórica. Desde la representación diplomática brasileña se enfatizó recientemente que el respaldo a los derechos de soberanía sobre las islas constituye una política de Estado ininterrumpida desde 1833, la cual trasciende a las administraciones de turno.
En contraste, desde la diplomacia de Estados Unidos se adoptó una postura orientada a la desescalada de las tensiones diplomáticas. Sus representantes manifestaron que se busca mantener una relación equilibrada tanto con la Argentina como con el Reino Unido, remitiendo a la Casa Blanca la determinación final sobre el posicionamiento de Washington ante eventuales disputas en la región.







