A pocos días de cumplirse dos meses de la desaparición de Maira Romina Cabrera (27) en la localidad de Telarito, departamento Capayán, la investigación judicial continúa intentando esclarecer los baches temporales y logísticos que dejó el hecho. El foco principal de los pesquisas se centra en la expareja de la joven, Eduardo «Pumpuna» Cejas (36), quien se encuentra imputado por el delito de homicidio calificado por mediar una relación de pareja.
Uno de los interrogantes centrales que desvela a los investigadores radica en cómo el sospechoso logró ocultar el cuerpo en una superficie rural estimada en unas 4.000 hectáreas (aproximadamente 40 kilómetros cuadrados), teniendo en cuenta que, de acuerdo con los testimonios y elementos recabados en el entorno, hasta el momento de la desaparición no poseía vehículos automotores ni caballos propios.
La principal hipótesis de la Fiscalía sostiene que la joven habría sido asesinada el lunes 10 de agosto, entre las 19:22 y las 21:49, y que el cuerpo fue descartado en un lapso inferior a tres horas, entre las 21:49 y las 00:39 de la madrugada siguiente. Este estrecho margen temporal obliga a los sabuesos judiciales a barajar múltiples interrogantes: si el acusado utilizó algún animal prestado, si contó con la colaboración activa de otra persona para consumar el traslado o si empleó algún otro medio alternativo de movilidad.
A esto se suma un factor determinante para la causa: transcurrieron cerca de 30 horas entre la desaparición y la denuncia formal radicada por los familiares, un periodo de tiempo en el que el principal sospechoso permaneció en libertad y que pudo haber aprovechado para llevar adelante diversas maniobras destinadas al ocultamiento de pruebas. A pesar de los intensos operativos de rastrillaje desplegados en la zona de monte —que incluyeron el uso de drones, canes especializados en la búsqueda de personas y la inspección de pozos de agua y cisternas por parte de buzos tácticos—, el cuerpo de Maira aún no pudo ser hallado.
En el plano procesal, tras haber cumplido con un periodo de detención por delitos menores de resistencia a la autoridad vinculados a la resistencia de allanamientos, Cejas fue liberado temporalmente para ser inmediatamente reaprehendido bajo la nueva y más gravosa acusación por el presunto femicidio. Tras ser puesto a disposición de la Justicia y recibir el asesoramiento legal correspondiente, el imputado optó por abstenerse de declarar. El expediente, que transitó por distintas jurisdicciones ante la complejidad del caso, quedó finalmente bajo la órbita de la fiscalía especializada en Violencia Familiar y de Género, desde donde se evalúan nuevas medidas cautelares para asegurar que el acusado continúe privado de su libertad mientras avanzan las diligencias.








