Los resultados de las elecciones legislativas en Estados Unidos reflejaron un fuerte voto castigo hacia la gestión de Donald Trump, impulsado principalmente por la insatisfacción con la situación económica y el elevado costo de vida. En una jornada adversa para el oficialismo, los republicanos perdieron el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado frente a la oposición demócrata.
Con este nuevo escenario político, la gobernabilidad del mandatario estadounidense se ve seriamente amenazada para la segunda mitad de su mandato, enfrentando dificultades para aprobar leyes, nombrar funcionarios y la posibilidad de un Congreso con potestad para impulsar un juicio político (impeachment). Ante la derrota, Trump manifestó en una entrevista con The New York Times su disposición a aceptar los resultados y trabajar junto a los demócratas.







